sábado, 4 de noviembre de 2017

CAEN LAS HOJAS

Los otoños uno a uno
pasan, días solariegos
en horas multicolores,
el sol y su iridiscencia.

Forestal incendio en rojo
explosión esplendorosa
en ocre, en gris, en oro
sin flama, niebla o pavesa.

Arrítmico correteo
sin dirección por el suelo
de hojas que se escapan
deteniéndose y a prisa.

Tejen gigantes alfombras
los ramajes desvestidos,
y en partituras de viento
escriben mil sinfonías.

Trinos, vuelos, algazara
saetas vivas al cielo
crepuscular mantel azul
olor de cumbres y prados.

Caen a mi pie las hojas
pinta el insecto su senda
juegan los cerros rayuela
con un arroyo en contienda.

Sendero de hierba seca
cantera de pedernales
escalera rumbo al cielo
cantata de dulces aves.

Es el campo una acuarela
viento otoñal que deshoja
sueños, recuerdos, ensueños,
y a mi pie caen las hojas.


         Bolívar Delgado Arce


(Inédito)

!VIVA AZOGUES¡





SALUDOS AMIGOS EN TODO EL MUNDO.
UN SALUDO A TODOS LOS AZOGUEÑOS Y CAÑARENSES EN EL LUGAR DONDE DIOS LES HA PUESTO.

Saludo con especial afecto en este día, a  mi querida ciudad, Azogues, cuando celebra el Aniversario 197 de Emancipación. Loor al glorioso 4 de Noviembre de 1820.

lunes, 30 de octubre de 2017

DIVAGACIONES POR EL DÍA DE LOS DIFUNTOS


    UN DÍA DE NOVIEMBRE

Los vientos de la tarde presurosos
recorren cimas y quebradas,
en mi rostro se hacen pedazos;
recorren muros y tumbas blanqueadas
tardes grises, melancólicas y desoladas.

Día especial, día de oración
es este, claman corazones adoloridos,
día triste, lleno de recordación;
fecha en que más brotan gemidos
del corazón de los que lloran por los idos.

En el aire se esparcen mil olores
desde el huerto generoso y el jardín,
ofrecen a la vida lindas flores;
unos buscan rosas, cardos, portan otros un jazmín
y lo llevan para alguien que hoy es un querubín.

Vagan mil siluetas por el gran camino
figuras envueltas en negras sedas,
llorando a seres idos, recordando el destino
que elevó su alma; y hoy con miradas perdidas
los veneran en su campo, con loas y siemprevivas.

Aunque uno sepa que son diez o es un año
que el padre, el hermano, o el amigo perdió la vida
se llora, y no digamos que no, por el extraño,
sin temor a que se abra más la herida,
al pensar y no entender lo que es la vida.

Oh!, la muerte encuentra al escogido
en éste de la vida el escenario,
como si él no valiera un gemido
sin importar si visitó el Sagrario,
lo invita al cofre funerario.

Así pasamos de la vida a la muerte:
el humilde, el sencillo, el cariñoso,
pasamos todos con diferente suerte;
pasa el rico, el sobrio, el hombre poderoso…
todos llevamos el cuerpo hacia el fatal destrozo.

Pues termina de este modo
del pobre su suplicio,
y mientras el rico aún con acomodo
reposa en la tumba que hizo, de patricio,
los pobres son ya ricos, como en el día del juicio.

Este día gris, de frío nácar
solo el alma se yergue sollozante,
pues el cuerpo agobiado va a tocar
esa lápida de frío tiritante,
y no quiere dar un paso adelante.

Oh!, Señor, morador de la altura,
pon tus ojos en el campo funerario
comprended de los vivos su amargura,
al no poder interpretar el cruel misterio
de dejar a un ser en un triste cementerio.

Pensemos que la vida es un sendero
donde pobres y ricos han venido
su sino los puso en su velero
que será acorde a su carga recibido,
natural, que si es un pobre, será desconocido.

Y así pasamos nuestra vida,
de pobreza o riqueza, perderla no debemos
amémosla aunque sea con el alma herida,
entendamos que solo una vez la tenemos
y que volver atrás, no lo conseguiremos.                          

Ya los ojos no pueden más llorar
y la noche va extendiendo mano fría,
hasta el cielo se ha puesto tristemente a lagrimear
mientras se oye vagar una Ave María
por los pasillos de todos agonía.

Un suspiro sale junto a la voz del corazón,
pide a Dios cumplir estos anhelos:
paz, perdón y salvación
en esta oración que la decimos por ellos,
Padre nuestro que estás en los cielos…


                                   Bolívar Delgado Arce

(Inédito)


lunes, 23 de octubre de 2017

ENCUENTRO II

Bienvenida a bordo del tormentoso barco
de mi vida
traes en el umbral de tu pelo las jarcias
que apuntan mi auxilio
y en el trajinar de lilas madrugadas
el blasón de espiritual dulzura de tu alma
brazos, labios, manos, besos...
Bienvenida a bordo de las blancas velas
de mi anhelo
llevo espuma en mi alma, cuenta ella
mis naufragios
y en mis ojos la alegría de encontrarte
en la estela,
la última, presumo
de desdicha
y centella de otros rumbos
que tu azul presencia de cisne jovial
me así depara.
Bienvenida a surcar conmigo
la esperanza
me entrego a tus olas, a tu viento
y tu destino.
Ahora ya tú, ya yo, ya nos,
somos tripulación y velas que hoy
zarpan.
Volveremos en tu nombre, volveremos,
bogaremos en tu alma, bogaremos
viviremos en tu ser
sí, viviremos!


                         Bolívar Delgado Arce