En las páginas escritas
de mi vida
entre líneas, en prosa
y algún verso
no había ningún
atractivo
- y a todos nos gustan
páginas ilustradas-;
surgiste a la luz,
entonces,
en néctares y almíbares
en colores de flor, de mariposas,
llegaste convertida en nueva historia
para ilustrar profusas de magia
mis páginas
que temblaban entre ausencias.
Bolívar Delgado Arce
(Inédito)
Blog de Bolívar Delgado Arce. Dr. en Leyes, Directivo y Editor periodístico, Poeta y Escritor; Dirigente con alma revolucionaria. Escritor favorito: Pablo Neruda; Ama la música clásica, la pintura, los viajes. Co fundador de la Sociedad Literaria y Cultural "Letra Nueva", de Azogues; Miembro de: Academia Iberoamericana de Poesía, Capítulo Ecuador (Cuenca); Asociación Latinoamericana de Poetas ASOLAPO (Lima-Perú). Instagram: poemas_ventana_de_instantes
martes, 29 de agosto de 2017
jueves, 24 de agosto de 2017
PARA DESPEDIR AGOSTO...
FRENTE AL VIEJO MAR
Te quiero aún y te vuelvo a recordar
mientras dejo mis huellas en la arena,
frente al viejo y anchuroso mar
cuando al sol a morir condena.
mientras dejo mis huellas en la arena,
frente al viejo y anchuroso mar
cuando al sol a morir condena.
Buscándote amor, mi dicha pasada
van mis pasos recorriendo esta playa,
fija en el horizonte la mirada
donde el día ensangrentado desmaya.
van mis pasos recorriendo esta playa,
fija en el horizonte la mirada
donde el día ensangrentado desmaya.
Dónde están tus pies cual piel de encaje,
que correteaban inquietos en faena...
de gracia y belleza tras el oleaje,
recogiendo caracoles en la arena?
que correteaban inquietos en faena...
de gracia y belleza tras el oleaje,
recogiendo caracoles en la arena?
Cuando el agua del océano bañaba
ese cuerpo grácil y adorado
el océano de mi amor cobijaba
tu sentir, tu alma, tu cuerpo, tu todo.
ese cuerpo grácil y adorado
el océano de mi amor cobijaba
tu sentir, tu alma, tu cuerpo, tu todo.
Recuerdas que mientras te besaba
y el primer lucero aparecía,
entre las palmas lejanas resonaba
el son de una marimba que moría...?
y el primer lucero aparecía,
entre las palmas lejanas resonaba
el son de una marimba que moría...?
Cómo de mi brazo alegre paseabas
viviendo en un mundo que hoy se esfuma,
caminando bajo las estrellas
en al arena tibia, en bruñida espuma.
viviendo en un mundo que hoy se esfuma,
caminando bajo las estrellas
en al arena tibia, en bruñida espuma.
!Cómo te quería, y cómo te quiero,
te pienso y te oigo en la ola que suena
escucho en el viento marinero,
tu risa cual un canto de sirena.
te pienso y te oigo en la ola que suena
escucho en el viento marinero,
tu risa cual un canto de sirena.
Cómo te quería y cómo te recuerdo
mas, dejo enterrando en el fondo del mar
tu imagen, mis sueños, tu mismo recuerdo
quiero para siempre mi dolor curar...
mas, dejo enterrando en el fondo del mar
tu imagen, mis sueños, tu mismo recuerdo
quiero para siempre mi dolor curar...
Hay pañuelos agitándose en el puerto
al postrero recuerdo de los dos,
son gaviotas que en su vuelo a lo ignoto
con sus alas van diciéndome adiós.
al postrero recuerdo de los dos,
son gaviotas que en su vuelo a lo ignoto
con sus alas van diciéndome adiós.
Me mira la luna sobre las palmeras
lloroso te digo mar amigo, adiós;
tal vez ya no vuelva a estas riberas
adiós mar inmenso; adiós, adiós...
lloroso te digo mar amigo, adiós;
tal vez ya no vuelva a estas riberas
adiós mar inmenso; adiós, adiós...
Bolívar Delgado Arce
De: "Pinceladas de un sueño"
jueves, 17 de agosto de 2017
UN POEMA MARINERO (REEDITADO)
LA NOCHE EN LA ISLA
Toda la noche he dormido contigo
junto al mar, en la isla.
Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño,
entre el fuego y el agua.
Tal vez muy tarde
nuestros sueños se unieron
en lo alto o en el fondo,
arriba como ramas que un mismo viento mueve,
abajo como rojas raíces que se tocan.
Tal vez tu sueño
se separó del mío
y por el mar oscuro
me buscaba
como antes
cuando aún no existías,
cuando sin divisarte
navegué por tu lado,
y tus ojos buscaban
lo que ahora
-pan, vino, amor y cólera-
te doy a manos llenas
porque tú eres la copa
que esperaba los dones de mi vida.
He dormido contigo
toda la noche mientras
la oscura tierra gira
con vivos y con muertos,
y al despertar de pronto
en medio de la sombra
mi brazo rodeaba tu cintura.
Ni la noche, ni el sueño
pudieron separarnos.
He dormido contigo
y al despertar tu boca
salida de tu sueño
me dio el sabor de tierra,
de agua marina, de algas,
del fondo de tu vida,
y recibí tu beso
mojado por la aurora
como si me llegara
del mar que nos rodea.
Pablo Neruda
Toda la noche he dormido contigo
junto al mar, en la isla.
Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño,
entre el fuego y el agua.
Tal vez muy tarde
nuestros sueños se unieron
en lo alto o en el fondo,
arriba como ramas que un mismo viento mueve,
abajo como rojas raíces que se tocan.
Tal vez tu sueño
se separó del mío
y por el mar oscuro
me buscaba
como antes
cuando aún no existías,
cuando sin divisarte
navegué por tu lado,
y tus ojos buscaban
lo que ahora
-pan, vino, amor y cólera-
te doy a manos llenas
porque tú eres la copa
que esperaba los dones de mi vida.
He dormido contigo
toda la noche mientras
la oscura tierra gira
con vivos y con muertos,
y al despertar de pronto
en medio de la sombra
mi brazo rodeaba tu cintura.
Ni la noche, ni el sueño
pudieron separarnos.
He dormido contigo
y al despertar tu boca
salida de tu sueño
me dio el sabor de tierra,
de agua marina, de algas,
del fondo de tu vida,
y recibí tu beso
mojado por la aurora
como si me llegara
del mar que nos rodea.
Pablo Neruda
martes, 15 de agosto de 2017
VIVENCIAS DE AGOSTO
Los días de agosto pasan
calurosos y hastiados,
sentado en el patio de piedra
que tiene atrás la casa,
apenas tarde,
puedo mirar la tapia,
los árboles
secos mudos, deshojados
las que hoy cubren el patio apacible
con sus colores viejos, oscuros,
muertos.
Los ha abandonado el cielo
están secas, o son nada sus eternas
regaderas.
Sol cansino, soledad y madreselvas,
solo, reposo en esa paz
que me hace a olvido,
plantas secas y sombras extrañas
ahuyentan a las aves del huerto.
El viento...
ah! el viento solo es eso,
el arriero de las hojas, de papeles,
de ilusiones que van y vienen
por mi cabeza;
delirante, algo alegre y algo triste
atestiguo el paso de agosto
por las plantas.
Meditar,
filosofar,
correr, elevarme, aún perderme
como corren las palabras
mías
porque nadie hoy las recoge,
elevarme dije, sí, elevarme
como ese barrilete que algún niño
lanza al viento
desde afuera de la tapia;
dentro...
solo existen esta tarde:
agosto
unos versos,
yo, y mi sombra.
Bolívar Delgado Arce
De: "Palpitaciones de aquí, de allá y del retorno"
calurosos y hastiados,
sentado en el patio de piedra
que tiene atrás la casa,
apenas tarde,
puedo mirar la tapia,
los árboles
secos mudos, deshojados
las que hoy cubren el patio apacible
con sus colores viejos, oscuros,
muertos.
Los ha abandonado el cielo
están secas, o son nada sus eternas
regaderas.
Sol cansino, soledad y madreselvas,
solo, reposo en esa paz
que me hace a olvido,
plantas secas y sombras extrañas
ahuyentan a las aves del huerto.
El viento...
ah! el viento solo es eso,
el arriero de las hojas, de papeles,
de ilusiones que van y vienen
por mi cabeza;
delirante, algo alegre y algo triste
atestiguo el paso de agosto
por las plantas.
Meditar,
filosofar,
correr, elevarme, aún perderme
como corren las palabras
mías
porque nadie hoy las recoge,
elevarme dije, sí, elevarme
como ese barrilete que algún niño
lanza al viento
desde afuera de la tapia;
dentro...
solo existen esta tarde:
agosto
unos versos,
yo, y mi sombra.
Bolívar Delgado Arce
De: "Palpitaciones de aquí, de allá y del retorno"
viernes, 11 de agosto de 2017
OLAS Y VELAS
Hoy he visto otra vez
a través de los ojos de las niñas
rubias y esbeltas que me miraban
recostado en la ardiente arena,
las velas, las blancas velas de los botes
así como los mástiles de los grandes barcos
dándose las manos con las gaviotas
y uniendo a los pelícanos a la limpidez
del cielo y la inmensidad del mar.
El mar, que corroe los puertos y los muelles
aquel mismo que corroe los filamentos del alma
mirándome curioso sin barca, sin red ni pesca
conversa entre hilillos azules de agua, conmigo,
y a veces entre gritos de furiosa espuma;
ir y venir de pescadores, soplo constante de
inquieta brisa
brillantes siluetas de la burda hotelería
canción marinera, castillos de arena y de sol
salinidad de ambiente, de cuerpos y de olas
que traen y llevan corales, conchas y caracoles,
que llevan y traen mil simétricas gaviotas,
que llevan mis ojos, mi aliento y mis
pensamientos
y traen luceros, estrellas grandes y brillantes,
trayendo y llevando el mar tantos mensajes
a otra orilla, a otro mar, a otro puerto.
Siluetas de palmeras, cálida sombra junto al
mar
lugar do parten mis quimeras en la busca
de otro ser en algún rincón universal
que salude con la mano a esta playa
a este mar, a este espíritu solitario que descansa
bajo el regazo cariñoso de este sol ecuatorial.
Bolívar Delgado Arce
De: "Entre la Transparencia y el Espejismo"
a través de los ojos de las niñas
rubias y esbeltas que me miraban
recostado en la ardiente arena,
las velas, las blancas velas de los botes
así como los mástiles de los grandes barcos
dándose las manos con las gaviotas
y uniendo a los pelícanos a la limpidez
del cielo y la inmensidad del mar.
El mar, que corroe los puertos y los muelles
aquel mismo que corroe los filamentos del alma
mirándome curioso sin barca, sin red ni pesca
conversa entre hilillos azules de agua, conmigo,
y a veces entre gritos de furiosa espuma;
ir y venir de pescadores, soplo constante de
inquieta brisa
brillantes siluetas de la burda hotelería
canción marinera, castillos de arena y de sol
salinidad de ambiente, de cuerpos y de olas
que traen y llevan corales, conchas y caracoles,
que llevan y traen mil simétricas gaviotas,
que llevan mis ojos, mi aliento y mis
pensamientos
y traen luceros, estrellas grandes y brillantes,
trayendo y llevando el mar tantos mensajes
a otra orilla, a otro mar, a otro puerto.
Siluetas de palmeras, cálida sombra junto al
mar
lugar do parten mis quimeras en la busca
de otro ser en algún rincón universal
que salude con la mano a esta playa
a este mar, a este espíritu solitario que descansa
bajo el regazo cariñoso de este sol ecuatorial.
Bolívar Delgado Arce
De: "Entre la Transparencia y el Espejismo"
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