martes, 15 de agosto de 2017

VIVENCIAS DE AGOSTO

Los días de agosto pasan
calurosos y hastiados,
sentado en el patio de piedra
que tiene atrás la casa,
apenas tarde,
puedo mirar la tapia,
los árboles
secos mudos, deshojados
las que hoy cubren el patio apacible
con sus colores viejos, oscuros,
            muertos.

Los ha abandonado el cielo
están secas, o son nada sus eternas
             regaderas.
Sol cansino, soledad y madreselvas,
solo, reposo en esa paz
que me hace a olvido,
plantas secas y sombras extrañas
ahuyentan a las aves del huerto.

             El viento...
ah! el viento solo es eso,
el arriero de las hojas, de papeles,
de ilusiones que van y vienen
por mi cabeza;
delirante, algo alegre y algo triste
atestiguo el paso de agosto
por las plantas.

             Meditar,
              filosofar,
correr, elevarme, aún perderme
como corren las palabras
mías
porque nadie hoy las recoge,
elevarme dije, sí, elevarme
como ese barrilete que algún niño
lanza al viento
desde afuera de la tapia;
dentro...
solo existen esta tarde:
             agosto
unos versos,
yo, y mi sombra.


                   Bolívar Delgado Arce

De: "Palpitaciones de aquí, de allá y del retorno"

viernes, 11 de agosto de 2017

OLAS Y VELAS

Hoy he visto otra vez
a través de los ojos de las niñas
rubias y esbeltas que me miraban
recostado en la ardiente arena,
las velas, las blancas velas de los botes
así como los mástiles de los grandes barcos
dándose las manos con las gaviotas
y uniendo a los pelícanos a la limpidez
del cielo y la inmensidad del mar.
El mar, que corroe los puertos y los muelles
aquel mismo que corroe los filamentos del alma
mirándome curioso sin barca, sin red ni pesca
conversa entre hilillos azules de agua, conmigo,
y a veces entre gritos de furiosa espuma;
ir y venir de pescadores, soplo constante de
inquieta brisa
brillantes siluetas de la burda hotelería
canción marinera, castillos de arena y de sol
salinidad de ambiente, de cuerpos y de olas
que traen y llevan corales, conchas y caracoles,
que llevan y traen mil simétricas gaviotas,
que llevan mis ojos, mi aliento y mis
pensamientos
y traen luceros, estrellas grandes y brillantes,
trayendo y llevando el mar tantos mensajes
a otra orilla, a otro mar, a otro puerto.
Siluetas de palmeras, cálida sombra junto al
mar
lugar do parten mis quimeras en la busca
de otro ser en algún rincón universal
que salude con la mano a esta playa
a este mar, a este espíritu solitario que descansa
bajo el regazo cariñoso de este sol ecuatorial.


                                         Bolívar Delgado Arce

De: "Entre la Transparencia y el Espejismo"

martes, 8 de agosto de 2017

POETA INVITADO

   MARÍA DEL MAR

La playa se ha vuelto gris
con tu partida;
las olas solas,
desnudándose en la arena.

Mis sábanas aún destilan
el aroma de tu cuerpo;
... y YO,
me encuentro solo,
en la arista de la vida,
inexplicablemente solo
después de haberte dado tanto AMOR.

Te has ido sola,
María del Mar;
me dejaste solo,
María del Mar;
con la soledad
de las olas,
desnudándose en la playa.


                         Lauro Yumbla Lucero

De: "DEL AMOR: A la Vida y a la Muerte"
(Azogues-Ecuador)

lunes, 7 de agosto de 2017

ASCENSIÓN

Y tras la súbita quebrada de andesita
asomábase la corona venerable,
los metales, los fuegos y tambores
históricos de gestas resonaban,
paso lento, cansino y debilitándose
fui atrás dejando luengos valles,
iba bebiendo el etéreo misterio
donde solo reina el ventisquero.
Las arenas ígneas, remotas, revueltas
rocas calcinadas de colores,
mi bota aplastaba bajo la nevada que caía
y la altura crecía en mí en instantes
y lo eterno estaba cerca y más cerca;
nubarrones congelados histéricamente circundantes
corrían a veces mostrando lo impactante
las laderas, picachos, farallones y paredes
cubiertas de gruesos mantos de hielo,
vencida la retina de mirar al viejo
al hollado Chimborazo magnífico y excelso
que mudo sepulta sus bases con fiereza;
mi huella va quedando en la nieve
se extiende por sus faldas mi saludo
se quiebra en el hielo y el metálico frío
cuando grito febriles deseos patrios,
para Chile, Argentina, Nicaragua
para Honduras y el Salvador... saludo fraterno
que olvidó gritarlo Bolívar.

Coloso ecuatoriano, antorcha americana
por qué caen horas frías en tu frente?
por qué si me refugio siento tu hálito helado?;
y cuando hollan tu elevada cabeza
los pies de intrépidos viajeros
caen huellas de años americanos y de vértigo?,
te importan los caminos que llevan y traen
pasos, por tus plantas y dominios?

Caen las horas arrastrándose en tus riscos,
y cae mi admiración en la nieve de tus plantas
cual helado sol que gota a gota
se sepulta en tus entrañas de patriarca;
y dejando de emoción a mi espíritu repleto
vas quedando arriba otra vez egregio viejo,
mis ojos de llanto cubiertos, al recuerdo ya
de los glaciares pasos que a ti te pertenecen,
donde la altura puso eternas mortajas
que al tiempo dan su grito desafiante,
que clama su eternidad que sin rivales
te dio tu celestial, tu padre el tiempo.
Chimborazo, enmarca para siempre
tu excelsitud nevada en mi memoria.


                               Bolívar Delgado Arce

De: "Palpitaciones de aquí, de allá y del retorno"

viernes, 4 de agosto de 2017

PERSPECTIVA DE LA SOLEDAD

Después de que altas nubes, negras y altas
cimbran el parpadeo de las primeras estrellas,
yo evoco tu agonía en silencio;
y cuando
dulces y raudas luciérnagas desciñen
el lejano gorjeo del mar y en la sombra
tiembla la espuma en proa y en popa
de la silueta de un navío,
recuerdo tu agonía;
mientras miro inclinarse un mascarón
desgarrando las velas con su pelo
y crujir las sombras, en picada
grandes pájaros oscuros
se lanzan sobre la playa
y oprimen un caracol, las olas y a mi alma,
recuerdo entonces tu agonía
corazón mío de arena.


                              Bolívar Delgado Arce

De: "Entre la Transparencia y el Espejismo"