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PABLO NERUDA
-52 años de ausencia
física e inmortal presencia lírica-
Parral, 12 de julio de 1904 – Santiago, 23 de septiembre de 1973
Pablo
Neruda con el presidente socialista Salvador Allende, a quien cedió la
candidatura a la Presidencia de Chile, quien fue asesinado por la derecha
internacional a través de la dictadura militar de Augusto Pinochet, el 11 de
septiembre de 1973.
Poeta,
diplomático, político
Ricardo Neptalí Reyes Basoalto, Pablo Neruda, uno de los máximos
exponentes de la literatura universal del siglo XX, Premio Nobel de
Literatura 1971. La influencia de su vida y obra trasciende el ámbito
literario, permeando todos los campos de la cultura popular y académica, la
historia política y social del país. Diseminada en miles de versos ha quedado para la
posteridad la biografía, íntima y pública, secreta y militante, del gran
poeta. Nos legó además la crónica de sus días agitados y viajeros en unas
líricas memorias tituladas Confieso que he vivido,
y sobre su figura han escrito numerosos amigos del escritor, su apasionada
viuda Matilde Urrutia y centenares de críticos e historiadores. La abrumadora
personalidad de este hombre de credo comunista, resuelta y tozuda hasta el
sacrificio por todo aquello en lo que creía, estalla en su obra con un
aliento vital que apenas deja entrever las muchas tribulaciones y las muchas
horas sombrías que hubo de atravesar.
SONETO LXVI
“No
te quiero sino porque te quiero y de quererte a no quererte llego y de esperarte cuando no te espero pasa mi corazón del frío al fuego.
Te quiero solo porque a ti te quiero, te odio sin fin, y odiándote te ruego, y la medida de mi amor viajero es no verte y amarte como un ciego.
Tal vez consumirá la luz de enero, su rayo cruel, mi corazón entero, robándome la llave del sosiego.
En esta historia solo yo muero y moriré de amor porque te quiero, porque te quiero, amor, a sangre y fuego”.
POEMA 15
Me gustas cuando
callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y
sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como
ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
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DISPOSICIONES
Compañeros, enterradme en Isla Negra,
frente al mar que conozco, a cada área rugosa
de piedras y de olas que mis ojos perdidos
no volverán a ver.
Cada día de océano
me trajo niebla o puros derrumbes de
turquesa,
o simple extensión, agua rectilínea, invariable,
lo que pedí, el espacio que devoró mi frente.
Cada paso enlutado de
cormorán, el vuelo
de grandes aves grises que amaban el
invierno,
y cada tenebroso círculo de
sargazo
y cada grave ola que sacude su frío,
y más aún, la tierra que un escondido herbario
secreto, hijo de brumas y de sales, roído
por el ácido viento, minúsculas corolas
de la costa pegadas a la infinita arena:
todas las llaves húmedas de la tierra marina
conocen cada estado de mi alegría,
saben
que allí quiero dormir entre los párpados
del mar y de la tierra . . .
Quiero
ser arrastrado
hacia abajo en las lluvias que el salvaje
viento del mar combate y desmenuza,
y luego por los cauces
subterráneos, seguir
hacia la primavera profunda que renace.
Abrid junto a mí el hueco de
la que amo, y
un día
dejadla que otra vez me acompañe en la
tierra. (B.D.A.)
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